TRADUCTOR

sábado, 27 de julio de 2019

DISCAPACIDAD INTELECTUAL COMO AFECTA AL DESARROLLO

Resultado de imagen de mafalda y la discapacidad intelectual
La discapacidad intelectual tiene su origen antes de los 18 años y se caracteriza por limitaciones en el funcionamiento intelectual durante el desarrollo y en el funcionamiento de la conducta adaptativa.



Actualmente la discapacidad intelectual se contempla no como un rasgo absoluto, sino como una expresión de la interacción entre capacidades intelectuales, habilidades adaptativas  y el entorno.
El funcionamiento individual del niño/a con estas características en su desarrollo, va ha estar marcado por cinco dimensiones: sus capacidades intelectuales, la conducta adaptativa que manifieste, la participación e interacción y roles sociales, la salud mental y física  y el contexto ambiental -cultural, mediado por los tipos de apoyo y estimulación que reciba en cada uno de ellos,  favorecerá su correcta interacción en cada uno de estos factores en mayor o menor medida y un satisfactorio desarrollo en cada una de las áreas. Por lo que si se ofrecen los apoyos personalizados apropiados durante un período de tiempo prolongado, el funcionamiento vital de la persona con discapacidad generalmente mejorará, en cualquiera de los niveles de discapacidad.

Los niveles de la discapacidad pueden variar según el CIE-10 y el DSM desde una discapacidad leve con CI entre 50-70, moderada con niveles de 35-50, grave con niveles de 20-34 o profunda niveles de 20 o menos. Sin embargo de cara a la clasificación de discapacidad intelectual llevarla a cabo teniendo en cuenta unicamente el nivel del CI es una simplificación de una realidad mucho más compleja y fomenta además el punto de vista  de que se trata de algo estático, limitando las posibilidades de mejorar, considerando por tanto únicamente un solo factor. Por ello desde la asociación AAMR se sugiere una clasificación en función de apoyos como: apoyo intermitente, apoyo limitado, apoyo extenso, apoyo generalizado, pudiendo variar este a lo largo del desarrollo.

Los niños/as con discapacidad intelectual presenta una serie de problemas en el desarrollo que se caracterizan por:

  • Desarrollo cognitivo: caracterizado por deficiencias en la metacognición, conocimiento acerca del propio conocimiento, su memoria de trabajo tiene una capacidad de almacenamiento inferior al estándar. Deficiencias en los procesos de control ejecutivo; no tienen automatizados ni utilizan de forma flexible y efectiva los correspondientes procesos, estrategias y planes de control. Limitaciones en los procesos de generalización de unas situaciones a otras. Limitaciones en los procesos de aprendizaje, no utilizan estrategias para optimizar las experiencias de aprendizaje, por lo que necesitan una mayor cantidad de experiencias de aprendizaje.
  • Desarrollo comunicativo- lingüistico: el lenguaje en la discapacidad intelectual está globalmente afectado, alcanzando mayores cotas en el desarrollo pragmático que en el semántico o sintáctico, además las dificultades para adquirir vocabulario y construir expresiones están directamente relacionadas con el nivel de discapacidad. Según Gonzalez- Perez (2003) entre el 60% y el 80% de los niños con discapacidad intelectual presenta algún tipo de problema relacionado con el lenguaje siendo los más frecuentes; la aparición del lenguaje es más tardía, el lenguaje es más concreto, más problemas en el lenguaje expresivo que en el receptivo, organización sintáctica pobre con escaso número de elementos, la dificultad más común que presentan es la de establecer la relación entre los distintos elementos de la oración, con dificultad para asimilar las reglas gramaticales complicadas, los problemas motores glosofaríngeos y la descoordinación muscular bucal acaban generando una expresión verbal poco fluida, suelen aparecer mayores problemas de articulación del lenguaje,expresión y comprensión.
  • Desarrollo personal y social; hace referencia a conceptos como la autoestima, autoconcepto, control interno, procesos cognitivos como las atribuciones, expectativas de logro, juicio moral, adquisición de valores, empatía, habilidades sociales como manifestar quejas, tomar decisiones o resolver conflictos, procesos en los que presentan rasgos diferenciales con el resto. Ya en las primeras interacciones pueden ser bebés más tranquilos por la hipotonía, muestran patrones distintos de contacto ocular, requiriendo más autocontrol paternal, en edades más avanzadas se encuentran rasgos comunes como; expectativas de fracaso en casí todo lo que emprenden, les lleva a sentimiento de desamparo. Baja percepción de control sobre su pasado y su futuro, locus de control externo con atribuciones de éxito o fracaso debido a factores externos y no al propio esfuerzo o control, presenta además pobre autoconcepto y baja autoestima, rigidez comportamental, labilidad emocional, bajo autocontrol y reducida capacidad de aplazamiento del refuerzo, dependencia afectiva y comportamental respecto a otras personas, que les lleva a adoptar comportamientos llamativos, reducida capacidad para anticipar las consecuencias de sus acciones, presentan trastornos psicopatológicos asociados clínicos y de personalidad con mayor frecuencia que la población normal.
  • Desarrollo psicomotor y perceptivo: en general pueden presentar problemas en la organización del esquema corporal, en la coordinación motriz dinámica general y manual, visomanual y equilibrio y conductas perceptivo-motrices, en actividades relacionadas con la orientación espacio-temporal.

Cuando aparecen síntomas es necesario poner en marcha un proceso de evaluación psicopedagógica en el que se incluirán aspectos de su historia y desarrollo, curriculares y de sus capacidades fundamentalmente inteligencia y conducta adaptativa, así como aspectos de su entorno, de su contexto escolar familiar y social, con el fín de realizar una intervención psicopedagógica adecuado en cada uno de las áreas, con los apoyos necesarios para su correcto desarrollo educativo, personal y social, tenidendo en cuenta que cuanto antes se comiencen a realizar más positivamente influirá en su posterior y correcto desarrollo.





sábado, 2 de marzo de 2019

LOS DEFICITS COGNITIVOS EN EL APRENDIZAJE


Image result for MAFALDA Y DÉFICIT COGNITIVO


Nuestra forma de conocer se apoya en una serie de estructuras como la atención, el registro sensorial, la percepción o la memoria y unos procesos de control como la atención selectiva, la codificación, la elaboración de estrategias y las decisiones sobre su empleo que regulan nuestra actividad. Como se adquieren estas habilidades y se aplican estas estructuras, condiciona la forma de aprender y el conocimiento que adquirimos del entorno.

Cuando se intenta realizar el proceso de aprendizaje pueden aparecer en el transcurso déficits perceptivos fonológicos, semánticos y sintácticos, por lo que se tendrían problemas para adquirir palabras cuya función dominante sea gramatical, como artículos, preposiciones,  pronombres y adjetivos, experimentando dificultades con las reglas de concordancia y de composición de oraciones, traduciéndose en una pobre comprensión de todo tipo de aprendizaje, tanto oral como escrito.

No solo la percepción juega un papel fundamental en el aprendizaje, la memoria auditiva y visual también son esenciales en todo aprendizaje y especialmente en el lenguaje, que es la base de la mayoría de los aprendizajes. Tanto la percepción como la memoria, unido al proceso de atención, pueden explicar muchos de los síntomas que presentan alumnos con dificultades de aprendizaje o déficit cognitivos.

Los alumnos con dificultades de aprendizaje, suelen realizar también de forma deficiente, tareas que tienen que ver con la retención de información auditiva o visual, ya sea porque no emplean de forma autónoma, estrategias eficaces para retener la información o porque subyace un déficit estructural previo, en la capacidad de almacenaje de la información, que afecta a varios o alguno de los procesos de almacenaje de la memoria, memoria operativa a corto, o a largo plazo.

La atención es otro de los componentes estructurales, a los que se atribuye el éxito o el fracaso académico, principalmente la atención concentrada y selectiva. Los alumnos con dificultades de aprendizaje, suelen tener una notable lentitud en tareas que requieren mantener de forma sostenida la atención. Este tipo de atención, cuyo normal desarrollo se alcanza hacia los ocho años, es la edad en la que los alumnos que no tienen este déficit, consiguen dirigir la atención,  de forma eficaz a los estímulos relevantes con éxito. Si esto no ocurre así y se produce un retraso madurativo que puede llegar a ser hasta de tres años, produciría una acumulación de nociones mal aprendidas o ignoradas por los alumnos con este déficit, que anunciaría un fracaso escolar posterior.

A las explicaciones basadas en déficits estructurales descritas hasta ahora, se deben añadir las relacionadas con carencias en los procesos de control. Los alumnos/as con dificultades de aprendizaje, muestran retrasos en el uso por ejemplo, de estrategias espontáneas de memorización, cuando debe ser más activo su aprendizaje, porque requieren una mayor elaboración personal, entonces su rendimiento desciende de una manera más notable. Por lo tanto los alumnos/as con déficit cognitivo, pueden fracasar por varias causas, en función de que sus problemas se deban a la recepción, o la producción de la información, al grado de implicación en la tarea y a la relevancia de ésta.

Es importante también tener en cuenta que estos alumnos/as, pueden tener dificultad en procesos metacognitivos subyacentes, para realizar posteriormente tres tipos de operaciones: seleccionar estratégicamente la información necesaria, detectar inconsistencias en el propio sistema de creencias, que llevaría a cuestionar la información que recibe y corregirlas ante nuevas experiencias, o controlar la propia actuación, en base a la información anterior.

Otro de los factores que influye de forma importante en el desarrollo cognitivo, es el autocontrol emocional y sus habilidades sociales, coexistiendo de forma importante y favoreciendo o dificultando, cualquiera de los anteriores procesos tanto estructurales, como de control.

Lo factores motivacionales y de temperamento influyen en los procesos cognitivos, ya desde la etapa de bebés, se encuentran variables temperamentales; como la elevada irritabilidad antes los cambios y la frustración, la sensibilidad excesiva ante los estímulos y las respuestas a estos o la ausencia de patrones estables de sueño y alimentación, que pueden ser diferenciadores en el desarrollo.

Estos procesos se han tenido en cuenta en diferentes estudios donde se ha investigado la relación entre el temperamento y adaptación al aprendizaje escolar, como el de Keogh (1982) definiendo factorialmente la educabilidad, encontró tres rasgos relevantes; la orientación a la tarea que incluye elementos como persistencia, distraibilidad y nivel de actividad, la flexibilidad personal y social, como capacidad de adaptación ante las demandas del sistema y de las personas y la reactividad ante situaciones de tensión.
De sus investigaciones deduce la existencia de, un estilo de relación y aprendizaje que puede influir con mucha mayor relevancia que el CI en la respuesta de los alumnos/as a las demandas escolares. Los afectados por dificultades de aprendizaje, coincidían en presentar bajos valores en educabilidad, especialmente en su orientación a la tarea.

Es importante tener en cuenta los múltiples factores tanto estructurales como de proceso que influyen en el aprendizaje y que facilitan o dificultan este desde el comienzo del procesamiento y en la forma de procesar, desde edades muy tempranas el actual y posterior desarrollo cognitivo del alumno/a. El tratamiento psicopedagógico se vuelve fundamental en estos casos para poder mejorar el proceso estructural y los procesos de control en estos alumnos/as en el cualquier tipo de aprendizaje.

viernes, 22 de febrero de 2019

FACTORES DE PROTECCIÓN FRENTE A LA INADAPTACIÓN SOCIAL EN NIÑOS O ADOLESCENTES

Image result for MAFALDA Y LA INADAPTACION SOCIAL
Cuando un menor se encuentra con problemas para desenvolverse en diversos contextos, no logra satisfacer las exigencias mínimas que le requieren y muestra conductas calificadas como inadaptadas. Esta inadaptación puede incrementar la propia deficiencia que lo origina dificultando la readaptación, por lo que se hace fundamental la intervención.



En el caso de niños y adolescentes los contextos principales donde se presentan las conductas inadaptadas son: la familia, la escuela y el grupo de iguales.
Los menores que llegan a situaciones de inadaptación, lo hacen como consecuencia de factores externos o internos, que terminan convirtiéndolos en víctimas de la sociedad.
Algunos de estos factores serían situaciones familiares problemáticas, que generan por ejemplo carencias afectivas y emocionales, fracaso escolar donde pueden estar influyendo determinadas dificultades de aprendizaje, por diversos motivos y sin haber realizado un tratamiento previo, o formas de vida alejadas de lo que se considera normal en la sociedad en la que se vive, donde existe puede existir desestructuración.

Los factores de riesgo que pueden llevar a un niño o adolescente a la inadaptación social son varios,  e influyen en su interacción de diferente manera, dependiendo también de los diferentes contextos:

Algunos de los factores de riesgo personales son:
·         Hábitos de vida inadecuados.
·         Falta de autocontrol, de inseguridad situacional (de descontrol del comportamiento y desvinculación del entorno) y relacional (indiferencia afectiva, dificultad para expresar emociones..)
·         Inmadurez, sentimiento de vacío de sí mismo a través de un sentimiento de ausencia de historia personal, de una limitación del presente y de una inexistencia de perspectivas futuras.
·         Pobre autoestima y/o problemas emocionales y psicológicos en general.
·         Fracaso escolar por diferentes dificultades en el aprendizaje sin tratamiento previo.
·         Falta de vínculos en el entorno escolar.
·         Comportamiento antisocial temprano unido a la presencia de timidez y/o hiperactividad.

Otros factores de Riesgo relacionados con el ámbito familiar que pueden interaccionar entre ellos y con los anteriores son:
  • Conflictos familiares, desorganización familiar o falta de cohesión
  • Comportamientos inadecuados de los padres hacia los hijos, como no darles responsabilidad o no tenerles en cuenta, no hacer que se sienta querido como miembro de la familia.
  • Aislamiento social familiar y/o estrés familiar.
  • Carencia de comunicación, normas y castigos poco estrictos, ambiguos o incoherentes y no enseñar normas de convivencia.
  • Poco disciplina o supervisión, expectativas poco realistas de desarrollo.
  • Escasa o inadecuada estimulación intelectual y/o afectiva en el niño/a, numerosas carencias educativas.

Estos factores de riesgo que puede propiciar inadaptación social, podemos intervenirlos mediante factores de protección individual, familiar y social como los siguientes:

Ø      Los factores de protección relacionados con factores de riesgo individuales, que hacen frente a la inadaptación social son:

ü      Establecer características personales positivas como: habilidades sociales, estabilidad emocional, autoestima adecuada o habilidades para la toma de decisiones y resolución de conflictos.
ü      Vínculos afectivos con los valores sociales, estabilidad emocional y social.
ü      Conseguir que el niño/a tenga una autovaloración adecuada de  sus competencias personales.

Ø      Los factores de protección en el entorno familiar sería:

ü      Vínculos afectivos adecuados, entre los miembros de la familia
ü      Existencia de una educación basada en el cariño, la confianza y la participación.
ü      Resolución adecuada, de las demandas de atención y dedicación que implica la educación del hijo/a.
ü      Formación de los padres, en la temática del desarrollo infantil y conocimiento por su parte, de la red social de amigos.
ü      Apoyo familiar.

Ø      Los factores protección con el grupo de iguales son:

ü      Relación adecuada, con los niños o adolescentes de su misma edad, a través de participación en actividades escolares y extraescolares.
ü      Amistades adecuadas.
ü      Participación, responsabilidad y relación de los niños y adolescentes con las tareas y decisiones en el colegio.
ü      Oferta de oportunidades de interacción, en las que el niño o adolescente pueda poner en práctica, las habilidades que conoce y con las que se desenvuelve bien, socialmente.
ü      Existencia de altas expectativas personales.
ü      Existencia de oportunidades, para que los jóvenes puedan participar, en las actividades de la comunidad.


La intervención psicológica a nivel individual, familiar y social en niños o adolescentes que presentan inadaptación social, es fundamental para la superación y correcta adaptación en cualquier entorno ya sea educativo, familiar o social de forma adecuada, por lo que se hace necesario el apoyo y la intervención familiar durante el tratamiento, educativo del propio centro escolar, de las instituciones y comunidad, que junto con el tratamiento individual, conseguirán paliar la inadaptación social del menor, de forma que a partir de este, se adapte correctamente a cualquiera de los contextos donde se desarrolle a lo largo de su vida.


domingo, 26 de agosto de 2018

TRASTORNO FONOLÓGICO O DEL DESARROLLO DE LA ARTICULACIÓN


Resultado de imagen de trastorno fonológico del lenguaje y mafalda

El trastorno fonológico del desarrollo de la articulación en el lenguaje, es una incapacidad para utilizar los sonidos del habla en niños de cuatro a siete años, con una prevalencia entre los seis y siete años de un 2%, esta incidencia es de un 0,5% a partir de los diecisiete años. Se caracteriza por errores en la producción de diversos fonemas en su orden, articulación, con sustituciones, omisiones incorrectas y ceceo frecuentes.

El trastorno fonológico o del desarrollo de la articulación, que en ocasiones es conocido también por, dispraxia evolutiva del habla, cuando incluye errores inconsistentes, dificultades en la secuenciación de sonidos del  habla discursiva y distorsiones en la pronunciación de las vocales, tiene una prevalencia en la población infantil, en términos de moderado a grave, de un 2% en niños/as de seis a siete años, siendo mayor el porcentaje en edades más tempranas.
La intervención psicopedagógica y en logopedia se vuelve fundamental para su recuperación, ya que la incidencia a partir de los diecisiete años es todavía de un 0,5%, pudiendo influir en el aprendizaje y desarrollo del lenguaje en diferentes áreas del contexto escolar.

Este tipo de trastorno se caracteriza fundamentalmente por:

  • Errores en la producción, utilización, representación u organización de los sonidos, con sustituciones de unos fonemas por otros de forma incorrecta, omisiones o distorsiones de diversos fonemas .
  • Los sonidos que peor se articulan suelen ser los de adquisición tardía : l, r, rr, s, z, ch
  • El ceceo es frecuente.
  • Comporta errores de selección y ordenamiento de los sonidos en las sílabas y las palabras, que pueden intercambiar su orden (los por sol).

El tratamiento psicopedagógico además del tratamiento fonológico de la producción del habla, en estos casos suele ser fundamental para su recuperación, principalmente a partir de los cinco años, ya que es frecuente que se produzcan, alteraciones en el aprendizaje lectoescritor asociadas, que se deberán tratar, para el correcto desarrollo del lenguaje del niño/a en todas sus áreas.

sábado, 25 de agosto de 2018

TRASTORNO DEL LENGUAJE EXPRESIVO


Resultado de imagen de mafalda y problemas de expresión lenguaje




El trastorno del lenguaje expresivo en niños/as, se puede ver asociado a dificultades en el rendimiento académico, retraimiento social y trastorno del déficit de atención con hiperactividad, presentando en estos casos un nivel de inteligencia y capacidad de lenguaje receptivo normal.

El trastorno expresivo del lenguaje suele identificarse hacia los tres años en un 10-15% o en ocasiones cuando ya se inicia la escolaridad obligatoria, entre un 3-7% de los casos, o en su formas más leves al inicio de la adolescencia, asociado ya a otras dificultades de aprendizaje.

Se trata de una deficiencia en la expresión del lenguaje, donde los niños/as muestran puntuaciones normales en las evaluaciones de capacidad intelectual y en el desarrollo del lenguaje receptivo o comprensivo.

Para diagnosticarlo se realiza una valoración funcional completa de la capacidad verbal del niño/a y cognitiva, para diferenciarlo de trastornos del lenguaje asociados, déficit sensorial, retraso mental, autismo, entre otros.

Las dificultades que presenta, pueden interferir en el rendimiento académico del niño/a y/o social normal, asociándose con frecuencia a retraimiento social y trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

En los niños/as pequeños se evidencia un trastorno fonológico, además de un trastorno en la fluencia y formulación del lenguaje, con una velocidad anormalmente acelerada y un ritmo errático del habla, así como alteraciones de la estructura del lenguaje.

Estas características pueden variar en función de de la gravedad y la edad del niño/a e incluyen:

  • Habla limitada y dificultades fonológicas
  • Vocabulario reducido
  • Dificultad para adquirir palabras nuevas
  • Frases excesivamente cortas y erráticas
  • Velocidad del habla acelerada
  • Estructuras gramaticales incorrectas
  • El funcionamiento no lingüístico y las habilidades de comprensión del lenguaje están dentro de los límites normales.

El trastorno del lenguaje expresivo puede ser:

  • Evolutivo: no se encuentra asociado a lesión cerebral, los niños/as inician su habla de forma tardía y progresan con más lentitud de lo normal, en su lenguaje expresivo. Este tipo suele ser más probable, en aquellos niños/as con una historia familiar previa.
  • Adquirido: se manifiesta como una insuficiencia del lenguaje expresivo tras un período de desarrollo normal, resultado de una enfermedad neurológica. En estos casos son frecuentes además anomalías de la articulación motora, errores fonológicos, habla lenta, repeticiones silábicas, entonación monótona etc.


La recuperación es total en el trastorno evolutivo del lenguaje expresivo si se realiza tratamiento logopédico y psicopedagógico en los primeros años, sino los déficits pueden persistir hasta la edad adulta en menor proporción. En el caso del lenguaje del trastorno adquirido, depende del alcance neurológico para su posterior recuperación.





martes, 10 de julio de 2018

DIFICULTAD EN EL RECONOCIMIENTO DE PALABRAS Y PERCEPCIÓN VISUAL


Resultado de imagen de mafalda y la lectoescritura




Identificar la palabra que aparece representada en una serie de grafías no es para algunos niños/as algo sencillo, en el momento de la decodificación lectoescritora algo les impide diferenciar determinados fonemas que dificultan el aprendizaje de la lectoescritura. La conciencia de este problema ha dado lugar a la categoría y diagnóstico en algunos casos de dislexia.

Pero ¿Qué es la dislexia? ¿Qué tipos de dislexia hay? ¿Cómo de se debe tratar e intervenir esta dificultad con la lectoescritura?

Siguiendo los nuevos modelos de estudios de la lectura, se llama decodificación como sugirió en su momento Goodman y aceptan hoy la mayoría de los autores, al conjunto de acciones y procesos que permiten al lector reconocer, o aprender, una palabra cuando aparece en su forma escrita. La evaluación e intervención de las dificultades de aprendizaje de la lectura se ven favorecidas cuando, se puede estudiar cómo el niño/a afectado/a desarrolla y controla cada una de las acciones y procesos implicados.

La primera intuición razonable en un problema de lectura, es suponer que algo impide al aprendiz, identificar los rasgos diferenciales de cada una de las letras, conviene siempre analizar si el aspirante a lector domina habilidades esenciales como:
-          Precisión en la percepción visual de las letras solas o asociadas, discriminando con seguridad entre las que son semejantes. Es lo que se ha llamado afectación de la ruta visual en la decodificación de fonemas, en algunos niños/as categorizados como disléxicos.

En su evaluación e intervención pueden aparecer distintos tipos de problemas:
-          Que no se aprecie como rasgo diferenciador la posición en el espacio, algo muy relevante ante letras como: d, p, b, q
-          Confusión entre vocales al realizar el proceso lector.
-          Que no se conceda la importancia debida a diferencias mínimas, como sucede por ejemplo entre los fonemas: m, n , ñ
-          Que se tenga dificultad en la capacidad de identificar los rasgos gráficos estables de cada letra con independencia del tipo de escritura.
-          Dificultad en la memoria visual de los patrones de letras, tanto solas como asociadas, en diferentes seriaciones.
-          Dificultad o confusión entre número y letras por ejemplo F, 7 o entre propios números 6/9.

Ante un problema de este tipo no sólo hay que evaluar la lateralidad del niño/a sino también como se produce en estos casos el aprendizaje de la propiedad de los cuerpos, que son estables en general, con independencia de su posición en el espacio, teniendo en cuenta también patrones en movimiento.
Aunque la mayoría de las dificultades de lectoescritura no se deben única y exclusivamente a deficiencias en la percepción visual, no excluye su importancia e influencia sobre el tratamiento y la evaluación del proceso lectoescritor, aún así en las valoraciones e intervenciones se debe tener también en cuenta la afectación de la ruta indirecta o fonológica, por la que el niño/a debe recodificar los símbolos gráficos a los sonidos correspondientes, hasta componer de forma oral la palabra correcta.

Este tipo de dificultades sobre los alumnos/as que se inician en el proceso lectoescritor, si no se trata inicialmente, con una intervención psicopedagógica, conlleva que en diversos casos, no se alcance un mínimo grado de efectividad en  etapas posteriores, que requieren una rápida, diestra y automática identificación de las letras y los grupos de letras, derivando en dificultades con posteriores aprendizajes en diversas materias, no sólo relacionadas con el área del lenguaje, sino también en matemáticas, en todo lo relacionado con comprensión, análisis de textos o seriación, por lo que habrá que valorar además, si la afectación de está dificultad está también en el área matemática y en que grado. En cuyo caso la valoración e intervención deberá ser generalizada, para que no influya en posteriores aprendizajes escolares.